La investigación de accidentes de aviación es uno de los procesos más rigurosos y complejos del mundo de la seguridad operacional. Su objetivo no es encontrar culpables ni determinar responsabilidades legales — para eso existen los tribunales. Su objetivo es entender qué falló en el sistema y cómo evitar que vuelva a ocurrir.

Esta distinción fundamental entre investigación de seguridad e investigación judicial es, quizás, el aprendizaje más importante que la aviación puede ofrecer a otras industrias de alto riesgo.

"La idea primigenia del humano intenta develar los orígenes de los accidentes a través de la identificación de los errores individuales o fallas técnicas. El desafío es repensar la lógica y hacer paso a la gestión de la seguridad en un sistema complejo." — Augusto De Santis, Deficiencias de seguridad en el transporte aéreo (2023)

El marco legal: el Anexo 13 de la OACI

El proceso de investigación de accidentes de aviación está estandarizado internacionalmente por el Anexo 13 al Convenio sobre Aviación Civil Internacional de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI). Este documento establece los principios, procedimientos y responsabilidades de cada Estado en la investigación de accidentes e incidentes de aviación.

El Anexo 13 determina que el Estado en cuyo territorio ocurrió el accidente tiene la responsabilidad primaria de la investigación, aunque puede delegar esa función a otro Estado. En Argentina, esa responsabilidad recae actualmente en la Junta de Seguridad del Transporte (JST).

Principio fundamental: la investigación de seguridad y la investigación judicial deben estar separadas. Cuando el sistema judicial interviene en la investigación de seguridad, los operadores dejan de reportar incidentes por miedo a la autoincriminación — y el sistema pierde la información que necesita para mejorar.

El proceso de investigación paso a paso

1

Notificación inmediata

El Estado en cuyo territorio ocurrió el accidente notifica inmediatamente al Estado del operador, al Estado de matrícula de la aeronave y a la OACI. Esta notificación debe producirse dentro de las primeras 72 horas del evento.

2

Aseguramiento del lugar

El equipo investigador asegura el lugar del accidente para preservar la evidencia física: restos de la aeronave, registradores de vuelo (caja negra), documentación de a bordo. La preservación de la evidencia en las primeras horas es crítica para la calidad de la investigación.

3

Recuperación y análisis de los registradores de vuelo

Los registradores de vuelo — el Registrador de Datos de Vuelo (FDR) y el Registrador de Voz de Cabina (CVR) — contienen información crítica sobre las últimas horas de la operación. Su análisis es realizado por laboratorios especializados y puede tomar semanas o meses.

4

Recolección de evidencia adicional

Se recolectan y analizan testimonios de testigos y tripulantes sobrevivientes, documentación de mantenimiento y operacional, registros de comunicaciones con control de tráfico aéreo, datos meteorológicos y cualquier otro elemento relevante.

5

Análisis de factores contributivos

Se analizan todos los factores que contribuyeron al accidente: técnicos, humanos, organizacionales y sistémicos. En este paso se aplican metodologías como el análisis HFACS, el método Bow Tie, AcciMap u otras herramientas de análisis sistémico.

6

Informe final y recomendaciones de seguridad

Se elabora el informe final con las causas probables del accidente y las recomendaciones de seguridad. Estas recomendaciones van dirigidas a reguladores, operadores, fabricantes y a la OACI, y su implementación es monitoreada periódicamente.

¿Cuánto tiempo lleva una investigación?

Una investigación de accidente de aviación mayor puede tomar entre 12 y 24 meses, aunque algunas investigaciones complejas se extienden más. El Anexo 13 de la OACI establece que si el informe final no puede completarse en 12 meses, el Estado investigador debe publicar un informe de avance en cada aniversario del accidente.

La duración depende de la complejidad del evento, la cantidad de evidencia disponible, la participación de múltiples Estados y la necesidad de realizar pruebas técnicas especializadas.

La diferencia entre accidente e incidente

El Anexo 13 de la OACI establece una distinción precisa entre accidente e incidente que determina el tipo y alcance de la investigación:

  • Accidente: suceso relacionado con la operación de una aeronave en el que se producen lesiones graves o muerte, o daños sustanciales a la aeronave.
  • Incidente grave: suceso en el que casi se produce un accidente; requiere investigación obligatoria.
  • Incidente: suceso distinto de un accidente que afecta o podría afectar la seguridad de la operación.

La gestión de los incidentes — especialmente de los incidentes que no resultan en daño visible — es uno de los elementos más valiosos de un sistema de gestión de seguridad maduro. Los incidentes son señales de advertencia del sistema; ignorarlos es ignorar la oportunidad de prevenir el próximo accidente.

Preguntas frecuentes

La investigación sigue el Anexo 13 de la OACI: notificación, aseguramiento del lugar, análisis de registradores de vuelo, recolección de evidencia, análisis de factores contributivos e informe final con recomendaciones. El objetivo es prevenir futuros accidentes, no determinar culpabilidad.
Un accidente implica lesiones graves, muerte o daños sustanciales a la aeronave. Un incidente es un suceso que afecta o podría afectar la seguridad sin llegar al nivel de accidente. La distinción determina el tipo de investigación requerida.
En Argentina, la Junta de Seguridad del Transporte (JST), dependiente de la Secretaría de Transporte, es responsable de la investigación de accidentes de aviación civil. Anteriormente esa función era ejercida por la JIAAC.
Una investigación mayor puede tomar entre 12 y 24 meses. El Anexo 13 de la OACI establece que si el informe no puede completarse en 12 meses, debe publicarse un informe de avance anual.
Augusto De Santis

Investigador de accidentes de aviación con más de 28 años de experiencia. Ex Director Nacional de Investigaciones de la JIAAC Argentina (2013-2017 y 2019-2020). Actualmente investigador y Director de Operaciones en la Junta de Seguridad del Transporte (JST). En 2011 recibió la mención de la NTSB de los EE.UU. por la gestión e investigación del accidente del Saab 340 de Sol Líneas Aéreas. Miembro plenario de ISASI desde 2003.

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